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martes, 15 de noviembre de 2016

Sabines, Jaime. ¿Que putas puedo?




¿Qué putas puedo hacer con mi rodilla
con mi pierna tan larga y tan flaca, 
con mis brazos, con mi lengua, 
con mis flacos ojos? 
¿Qué puedo hacer en este remolino 
de imbéciles de buena voluntad? 
¿Qué puedo con inteligentes podridos 
y con dulces niñas que no quieren hombre sino poesía? 
¿Qué puedo entre los poetas uniformados 
por la academia o por el comunismo? 
¿Qué, entre vendedores o políticos 
o pastores de almas? 
¿Qué putas puedo hacer, Tarumba, 
si no soy santo, ni héroe, ni bandido, 
ni adorador del arte, 
ni boticario, 
ni rebelde? 
¿Qué puedo hacer si puedo hacerlo todo 
y no tengo ganas sino de mirar y mirar?

martes, 18 de octubre de 2016

De Burgos, Julia. Poema con la última tonada



¿Que adónde voy con esas caras tristes 
y un borbotón de venas heridas en mi frente? 

Voy a despedir rosas al mar, 
a deshacerme en olas más altas que los pájaros, 
a quitarme caminos que ya andaban en mi corazón como raíces... 

Voy a perder estrellas, 
y rocíos, 
y riachuelitos breves donde amé la agonía que arruinó 
mis montañas 
y un rumor de palomas 
especial, 
y palabras... 

Voy a quedarme sola, 
sin canciones, ni piel, 
como un túnel por dentro, donde el mismo silencio 
se enloquece y se mata.

domingo, 2 de octubre de 2016

Borges, Jorge Luis. Montevideo




Resbalo por tu tarde como el cansancio por la piedad de un declive. 
La noche nueva es como un ala sobre tus azoteas. 
Eres el Buenos Aires que tuvimos, el que en los años se alejó quietamente. 
Eres nuestra y fiestera, como la estrella que duplican las aguas.
Puerta falsa en el tiempo, tus calles miran al pasado más leve. 
Claror de donde la mañana nos llega, sobre las dulces aguas turbias. 
Antes de iluminar mi celosía tu bajo sol bienaventura tus quintas. 
Ciudad que se oye como un verso. 
Calles con luz de patio.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Storni, Alfonsina. La caricia perdida




Se me va de los dedos la caricia sin causa
 se me va de los dedos... En el viento, al pasar, 
la caricia que vaga sin destino ni objeto, 
la caricia perdida ¿quién la recogerá? 

Pude amar esta noche con piedad infinita, 
pude amar al primero que acertara a llegar. 
Nadie llega. Están solos los floridos senderos. 
La caricia perdida, rodará... rodará... 

Si en los ojos te besan esta noche, viajero, 
si estremece las ramas un dulce suspirar, 
si te oprime los dedos una mano pequeña 
que te toma y te deja, que te logra y se va. 

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa, 
si es el aire quien teje la ilusión de besar, 
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos, 
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

jueves, 4 de agosto de 2016

Bruni, Corina. Altibajos


Un día, risa loca…,
y otro, lágrimas;
sin que medien caricias ni querellas…
Son estados del alma
o de la mente,
que
-en forma ya consciente o subconsciente-
marcan el frágil rostro,
para siempre,
con el sello indeleble de sus huellas.

lunes, 6 de junio de 2016

González Prada, Manuel. Origen del oro




Sacrifica el Rey anciano
Un llama negro y lustroso, 
Y hacia los cielos eleva 
El corazón y los ojos.

-A ti, Sol inmaculado, 
Padre fecundo de todo, 
A ti consagro la ofrenda 
De mi culto fervoroso.

En vano tribus salvajes 
Adoran sierpes y monstruos: 
Yo mi único Dios te aclamo, 
Yo te venero y te adoro.

-«Tú, que primero me adoras, 
Dice el Sol, oh Rey devoto, 
Padre serás de un Imperio 
Rico, vasto y poderoso.

Si me ofreces negro llama, 
Te doy inmenso tesoro, 
Que hará tus hijos potentes, 
Que hará tu Reino famoso».

Llora el Sol en larga vena, 
Y tierras, lagos y arroyos 
Beben con sed insaciable, 
Que sus lágrimas son oro.

martes, 31 de mayo de 2016

Drummond de Andrade, Carlos. Vamos, no llores



Vamos, no llores...
La infancia se ha perdido.
La juventud se ha perdido.
Pero la vida aún no se ha perdido.


El primer amor ya pasó.
El segundo también pasó.
El tercer amor pasó.
Pero aún continúa vivo el corazón.


Perdiste a tu mejor amigo.
No realizaste ningún viaje.
No posees tierra, ni casa, ni barco,
pero tienes un perro.


Algunas duras palabras 
en voz  tenue, te golpearon.
Esas, nunca, nunca cicatrizan.
Sin embargo,  ¿existe el humor?