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martes, 10 de septiembre de 2013

DRUMMOND de ANDRADE, Carlos. MI CORAZÓN NO ES MAS GRANDE QUE EL MUNDO






No, mi corazón no es más grande  que el mundo. 
Es mucho más pequeño.  
En el no hay caben mis dolores.  
Por eso me gusta tanto contarme a mi mismo  
Por eso me desvisto, grito por eso,
Por eso frecuento  los diarios,
me expongo crudamente en las librerías:  
Necesito de todos 
Sí, mi corazón es muy pequeño 
Ahora solo veo que en el caben los hombres 
Los hombres estan  afuera, estan en la calle 
La calle es enorme. Más grande, mucho más grande 
de lo que yo esperaba.  
Mas en la calle tampoco caben todos los hombres.  
La calle es más pequeña que el mundo.  
El mundo es grande.  
Tu sabes como es grande el mundo.  
Conoces los navíos que llevan petróleo y libros, carne y algodón.  
Viste los colores diferentes de los hombres,  
los diferentes dolores de los hombres,  
Sabes de como es difícil sufrir, amontonar todo eso, 
en un solo pecho de hombre ... que este estalle.
Cierra los ojos y olvida.  
Escucha el agua en los vidrios calmada.  No anuncia nada,
sin embargo se escurre de las manos,  
calmada o agitada! va inundando todo ... 
Sumergidas ¿Renacerán Las Ciudades?  
¿Los hombres sumergidos volverán?  
Mi corazón no sabe.  
Estúpido, ridículo y frágil es mi corazón.  
Solo ahora descubro  como es triste ignorar ciertas cosas.  
(En la soledad de individuo  
desaprendí el lenguaje  
conque los hombres se comunican)
Otrora escuché  a los ángeles, las sonatas, los poemas,  
las confesiones patéticas.  
Nunca escuché voz de personas. En verdad soy muy pobre.
Otrora viajé por países imaginarios, fáciles de habitar,  
islas sin problemas, no obstante exhaustivas  
y convocando al suicidio.  
Mis amigos sí fueron a  las islas.  
Las  islas pierden al hombre.  
Sin embargo algunos sí salvaron y trajeron la noticia,  
De que el mundo, el gran mundo està creciendo todos los días,  
Entre el fuego y amor de el.  
Entonces, mi corazón, también puede crecer.
Entre el amor y el fuego,  
Entre la vida y el fuego,  
Diez metros  crece mi corazón y explota.  
- ¡Oh vida futura! Nosotros te crearemos! 

martes, 27 de agosto de 2013

VITALE, IDA. LA PALABRA INFINITO






La palabra infinito es infinita,
la palabra misterio es misteriosa.
Ambas son infinitas, misteriosas.
Sílaba a sílaba intentas convocarlas
sin que una luz anuncie su dominio,
una sombra señale a qué distancia de ellas
está la opacidad en que te mueves.
Van a algún punto del resplandor y anidan,
cuando las dejas libres en el aire,
esperando que un ala inexplicable
te lleve hasta su vuelo.
¿Es más que su sabor el gusto de la vida ?


De "De procura de lo imposible" 1998

jueves, 15 de agosto de 2013

BENEDETTI, Mario. PIEDRITAS EN LA VENTANA







De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que esta ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme la cara al techo,
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quien sabe donde quedan mis próximas huellas
ni cuando mi historia va a ser computada
quien sabe que consejos voy a inventar aùn
y que atajo hallarè para no seguirlos
està bien no jugarè al desahucio
no tatuarè el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca,
està bien me doy por persuadido
que la alegría no tire mas piedras,
abriré la ventana.

viernes, 19 de julio de 2013

MEIRELES, Cecilia. RETRATO







No tenía este rostro que tengo
tan calmo, tan triste, tan magro,
ni estos ojos tan vacíos,
ni el labio amargo

No tenía estas manos sin fuerza,
tan paradas, tan frías, tan muertas,
no tenía este corazón,
que ni se muestra.

Ni entiendo esta mudanza,
tan simple, tan cierta, tan fácil.
¿En que espejo se perdió
mi rostro grácil?


miércoles, 17 de julio de 2013

BENEDETTI, Mario. SABERTE AQUI




Podés querer el alba
cuando quieras,
he conservado intacto
tu paisaje
podés querer el alba
cuando ames,
venir a reclamarte
como eras
aunque ya no seas vos
aunque mi amor te espere
quemándose en tu azar
y tu sueño sea eso
y mucho más
esta noche otra noche
aquí estarás
y cuando gima el tiempo
giratorio
en esta paz ahora
dirás
quiero esta paz
ahora podés
venir a reclamarme
penetrar en tu noche
de alegre angustia
reconocer tu tibio
corazón sin excusas
los cuadros
las paredes
saberte aquí,
he conservado intacto
tu paisaje
pero no sé hasta dónde
está intacto sin vos
podés querer el alba
cuando quieras
venir a reclamarte
como eras
aunque el pasado sea
despiadado
y hostil
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros
aunque seas otro rostro
de tu cielo hacia mí.

domingo, 30 de junio de 2013

BENEDETTI, Mario. AMOR DE TARDE




Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco  mentiras.
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.

martes, 25 de junio de 2013

PIZARNIK, Alejandra.. NOCHE



Tal vez esta noche no es noche,
debe ser un sol horrendo, o
lo otro, o cualquier cosa.
¡Qué sé yo! Faltan palabras,
falta candor, falta poesía
cuando la sangre llora y llora!

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Si sólo me fuera dado palpar
las sombras, oír pasos,
decir "buenas noches" a cualquiera
que pasease a su perro,
miraría la luna, dijera su
extraña lactescencia tropezaría
con piedras al azar, como se hace.

Pero hay algo que rompe la piel,
una ciega furia
que corre por mis venas.
¡Quiero salir! Cancerbero del alma.
¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa!
¡Pudiera ser tan feliz esta noche!

Aún quedan ensueños rezagados.
¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces
¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?
La muerte está lejana. No me mira.
¡Tanta vida, Señor!
¿Para qué tanta vida?

De "La última inocencia" 1956